Viatge a Ítaca

Los 5 vinos viajeros de… Viatge a Ítaca

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Si, estos somos nosotros, y que mejor que presentar una nueva sección del blog, que poniéndonos como ejemplo. Hace unos meses, Enric y Cèlia de Quaderns de Bitàcola, nos pedían hacer una entrevista viajera, y en base a sus preguntas, una lucecita se nos encendió en nuestro cerebro viajero.

Explicábamos cosas de nosotros, de una de nuestras pasiones, el viajar. Y entre los dos, charlando sobre las preguntas, lo vimos claro. Nos apetecía dar con un punto idílico, donde los viajes y el vino se encontraran. Nos pusimos en marcha, dando vueltas a qué y como hacerlo, y finalmente un resultado, convertido en esta sección que hoy iniciamos.

En ella, intentaremos que tanto gente del mundo del vino, como de los viajes, expliquen los cinco vinos que les hacen viajar. La pregunta es abierta, y sujeta a muchas interpretaciones a gusto del consumidor, así que esperamos resultados ricos y variados. De momento, las respuestas a nuestra propuesta son realmente espectaculares, así que poco a poco las iremos publicando, y de esta forma convertir este rincón, en un espacio donde conocer personas con muchas cosas que contar. Viajes y vino, mediante ojos, sensaciones, recuerdos, y paladar de nuestros amigos de la red. No es necesario saber mucho, ni de un tema, ni de otro. Buscamos historias, recomendaciones donde descubrir viajes y vinos a catar, que detrás haya más que un nombre, o una etiqueta, cuando demos el primer trago de la copa de vino comprado, después de leer el porque hace viajar a algunos de nuestros protagonistas.

Catalán o castellano, y es que tanto el vino como el viaje no entienden de lenguas. Inglés, francés, italiano o chino aun no los dominamos con la soltura necesaria, así que de momento no los tocaremos. No descartamos nada, quizás más adelante. 😉

I tenemos que empezar el camino. Con un primer paso, el nuestro. Nosotros hablaremos como el alter ego del blog. No son los vinos preferidos de Eva y de Mario, pero en algún caso se les pueden parecer. Como equipo, y dentro de este pequeño sueño que seguimos viviendo, nos ha parecido adecuado presentar los vinos descubiertos en ruta. Así que con esta presentación, y emplazándoos a los próximos posts que traerán cuerpo, aroma y gusto de las mejores añadas os dejamos con…

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Los 5 vinos que hacen viajar a los Viatge a Ítaca:

1.- Los vinos de Chateau Hansen, en Inner Mongolia (China). Los vinos no nos apasionaron, pero responde plenamente a la cuestión estricta y literal del vino que más nos ha hecho viajar. Supimos que había una bodega en China, que plantaba las vides en el desierto, así que después de cruzar la frontera china por tierra en un jeep medio destrozado, y que en el trayecto se nos añadiera un chico rumano que conocimos en la frontera, hicimos más de 20 horas de autobuses y trenes distintos, para aparecer en la población de Wuhai. Donde además de fotografiarnos como si fuéramos estrellas de cine, pudimos ver las instalaciones de la bodega. La visita no fue fácil idiomáticamente hablando, pero con buena voluntad y paciencia, pudimos catar sus vinos en una sala preciosa para hacerlo, ver sus vides enterradas en la arena, y comprobar que la maquinaria está encendida para empezar a mejorar el producto que actualmente producen.

2.- Cabernet Sauvignon de York Winery en Nashik, India. Siguiendo el orden cronológico, llegamos a un vino de la gran India. Dos zonas vinícolas importantes. Para nosotros la llegada a Nashik fue un pequeño oasis de lujo y tranquilidad, descubriendo unos vinos sorprendentemente buenos. El Cabernet Sauvignon de York Winery nos robó el corazón, con un ligero toque a pimienta que nos invitó a comprar una botella para degustar en nuestra habitación. Lo recordamos delicioso. Más que gustos, sensaciones, porque allí y después de unos meses de compartir habitación, trayectos y guesthouses más o menos dignas, regamos con este vino la celebración de nuestros cumpleaños, donde el pequeño capricho de duchas separadas del lavabo, camas blandas y sábanas blancas nos supieron a gloria. El hotel Ibis, Nashik, y este vino son uno de los “Golden moments” del viaje, y recordarlo es volver a esos días… 😉

3.- Red Mountain en Myanmar. La compañía aporta sabor, y el entorno se encarga de fijar recuerdos vinícolas para enmarcar. El lago Inle, una puesta de sol. Gonzalo e Isis, una pareja de Madrid de las más entrañables que hemos conocido, y allí compartiendo con ellos, y con Ahmid y Daniel, una pareja de israelís, una tarde sobre la colina donde se encuentra la bodega. El sol cayendo, el lago lo llena todo, y entre conversaciones y risas, Eva explica a la concurrencia alguna cosa sobre como catar el vino. Los vinos, decentes. El momento, mágico. Aun estamos allí cuando lo recordamos. Vivo, nítido como si fuera ayer.

4.- Un Syrah, de Fox Creek en McLaren Vale, Australia. Llegábamos a tierra de buen vino, lo deseábamos. Y sin duda, este gran país superó las expectativas. Difícil quedarse con un único vino, muy difícil. De zonas vinícolas, McLaren Vale, nos impresionó por la calidad de sus vinos, y sobretodo por sus Cellar Doors. La parte visible de la bodega, donde puedes catar vinos casi siempre de forma gratuita, y comprar si te han gustado, en un espacio puesto con gusto, como reclamo e imagen de la bodega. Nada de visitas, vamos al grano, parece decir el eslogan que nos gusta y mucho. Los vinos de esta pequeña bodega, son de por si impresionantes, pero pensando en los syrah que catamos, y el que compramos, aun salivamos sólo de recordarlo. Después en la furgoneta, una última copa parados en un pequeño rincón de carretera. Al fondo, un canguro. Que recuerdos, que momentos, y Australia como marca de agua de todo. La gran e impactante Australia.

5.- Le Phant Blanc d’Elephant Hill en Hastings, Isla Norte de Nueva Zelanda. Un cupaje de Viognier, Pinot Gris y Gewürstraminer nos sorprendió y encantó a partes iguales. Viñas cerca del mar y viento, que dan a los vinos blancos de esta bodega una potencia aromática muy grande. La bodega es para quedarse a vivir. Moderna, elegante y funcional, tiene un restaurante con unas vistas privilegiadas. Sólo de pensarlo nos transportamos allí, recordamos como acercábamos la primera copa a la nariz, y como nos mirábamos sorprendidos y cómplices de eso que nos gustaba y queríamos probar. Ahora pensar en ello nos transporta a un día de sol, al mar, al paisaje verde de Nueva Zelanda. I sobretodo al viajar en una furgoneta cinco estrellas por una tierra que tiene de todo lo que puedas pedir. Aixxx, que se nos cae la lagrimilla por la nostalgia de aquel lugar donde volveríamos ahora mismo… 😉

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One thought on “Los 5 vinos viajeros de… Viatge a Ítaca

  1. Retroenllaç: Viatge a Ítaca/ Eva Martínez Bordons i Mario Giménez Ferrer | RUTH TROYANO

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